domingo, 10 de mayo de 2015

Porque estoy en contra de las cesáreas innecesarias... Parte 2

En esta segunda parte contaré mi propio proceso de embarazo y parto.
Unas semanas antes de enterarme que estaba embarazada me diagnosticaron escoliosis, tengo varias curvaturas en la columna; al principio fue mi mayor temor para un parto vaginal normal. Con el trascurso de mi embarazo fui aumentando de peso y la espalda no causo mayor problema, al estar diagnosticada tambien con endometriosis, no tener vesícula ni apéndice; hace algunos años decidí que debía trabajar con mi cuerpo y reconciliarme con el para evitar mas cirugías innecesarias causadas por dolores emocionales.

Habiendo tomado consciencia tiempo atrás de que todo lo que me afecta emocionalmente se manifiesta en mi cuerpo por no sanarlo o expresarlo, decidí que mi parto sería de manera vaginal, natural, sin complicaciones y orgasmico. Comencé a investigar sobre el parto consciente, tratar de solucionar y cortar patrones en mi vida, mi crianza y sanar mi propio nacimiento y gestación. 
Busque parteras en ciudad Juárez, mi ciudad; pero no había nadie que conociera una o que hubiera escuchado de alguien que supiera. Casi llegando a los 6 meses de embarazo me comentaron de una clínica donde atendían parteras, cuando fui a preguntar me interesaba conocer tres aspectos básicos que deseaba vivir en mi parto, ¿cómo era el proceso de alumbramiento?, ¿si tendría libertad de movimiento? y ¿si eran parteras quienes atendían? Una enfermera me respondió que los bebés nacían en una sala de expulsión, la sola palabra “expulsión” ya resonaba agresiva, nada respetada y a violencia. A mi segunda pregunta me dijeron que “ahí se paria acostada, como debía de ser”, tanta desinformación me lleno de coraje, para rematar con un “aquí somos parteras certificadas, ¡no de rancho!”. Como si unas valieran mas que otras. Salí de ahí desilusionada y con pocas esperanzas de tener un parto como lo deseaba.
Mi abuelita administra una clínica por lo que lo lógico era que yo pariera ahí y quien me atendiera fuera el ginecólogo que atiende ahí; sin embrago aunque es un negocio familiar sabia que ahí también mis ideas serian rechazadas. Cuando las plantee todo el mundo me dijo que estaba loca, que ponía en riesgo mi vida, la de mi hijo, que no sabía nada por ser primeriza y que mi plan de parto era solo un rollo hippie que estaba de moda. Cuando le conté a mi suegra como quería parir, me sugirió ir a El Paso, Tx a Casa de maternidadLa Luz donde hay parteras que llevan tu embarazo, tienes libertad de movimiento, libertad para comer, te acompaña quien tu desees y tienen diferentes opciones para el parto según como tu te sientas cómoda.
Mi pareja y yo decidimos ir a echar un vistazo, todo era perfecto; incluso si hablábamos con la partera que nos tocara podíamos pedir nuestra placenta y llevar acabo el parto loto, tal como yo lo soñaba, cosa que en México jamás nos hubieran permitido por considerarse un desecho biológico.
Preocupada por todo lo que me decía mi familia sobre los riesgos del parto y el riesgo que corríamos cambie de ginecólogo en la semana 31 de gestación. Quien llevaba mi parto me había dicho que mejor me fuera preparando para que me pusieran epidural, pues aunque yo no quería anestesia de ningún tipo él estaba seguro de que yo no aguantaría. Considere tal comentario como violencia, mi propio doctor no confiaba en mi ni en mi cuerpo, no valía la pena continuar con él. Una compañera me paso una página llama Nucleo V que aseguraba que de los partos que atendían el 80% eran de manera natural, lo cual me dio confianza y curiosidad. El ginecólogo Erick González; resulto una maravilla, humano, respetuoso, atento, sobre todo siempre confió en mí y se mostraba interesado por mis ideas y deseos.

El dr. me aseguro que era muy probable que pudiera parir de manera vaginal sin ninguna complicación, incluso cuando yo me llegue a desesperar me ayudo a tranquilizarme, me dio opciones y nunca dudo de mi capacidad y naturaleza. Con la seguridad de que pariría de manera natural, me registre para parir la casa de maternidad; el mayor miedo de mi familia era que si algo no salía bien ellas no se hacen responsables y te envían a un hospital, donde obviamente todo es más caro. Mi pareja me apoyaba en lo que yo decidiera y vivimos la experiencia. 
Fuimos a la Casa de Maternidad la luz, donde ya habíamos pedido informes y nos trataron muy bien. Desde que entras a la casa todo el mundo te sonríe y el ambiente esta lleno de amor. Teníamos cita a las 4pm y salimos de ahí como hasta las 9:30 de la noche, a pesar de que fue muchísimo tiempo nunca nos sentimos hartos ni aburridos, al contrario, fue como estar en armonía en un espacio cálido y lleno de atenciones. Cuando entramos vi a una chica que lleva el cabello como yo lo usaba antes, me gusto su estilo y su vibra, desee que ella nos tocara de partera. Casualmente ella nos atendió, la entrevista inicial se llevo acabo en el patio de la casa al aire libre. abarcaba historial clínico, antecedentes familiares pero tambien emocionales. Pati, es una mujer muy preparada, me ayudo a ver cosas de mi embarazo que aun no estaba consciente y eso me encanto. Luego nos hizo una confesión a Oscar y a mi:

Ella nos había visto en Sprouts (una tienda gringa) unos meses atrás, le comento a la amiga con quien iba que “eramos una pareja muy cool y con buena vibra”. Semanas despues fuimos por informes a la casa de maternidad, su amiga nos vio y le dijo que estábamos embarazados y habíamos ido, ella deseo desde ese momento atendernos y ser nuestra partera. Ni Oscar ni yo creemos en las casualidades, nos gusta creer que todo sucede por algo, lo llamamos sincronicidad. 
Dentro de las preguntas de la entrevista esta la razón por la cual prefieres la atención con una partera, nuestro motivo, le explicamos a Pati, es que hemos visto que la mayoría de las mujeres que acuden a este lugar lo hacen por la ciudadanía o por lo barato que es; nosotros lo hicimos porque buscábamos un ambiente alejado de médicos, procedimientos innecesarios, violencia, y queríamos que todo fuera bajo el respeto, el amor y una atención integral donde mi hijo y yo fuéramos lo mas importante. 

Tomando en cuenta mi fecha estimada de parto, me fui a EUA casi tres semanas antes del nacimiento de mi hijo, en las cuales regrese dos veces a mi ciudad para no perderme a mi misma y porque extrañaba a mi familia, estar en una ciudad ajena puede ser muy duro. En ese tiempo me di a la tarea de leer de manera más apasionada algunos libros, entre ellos “Parirás con placer” y “Cuerpo de mujer sabiduría de mujer” en los cuales explican como de un tiempo acá hemos perdido el control de nuestros cuerpos y lo hemos cedido a la industria, al poder patriarcal, no nos conocemos y no somos protagonistas de nuestros partos. Ahí también relata como las sociedades que tienen más contacto con la religión son donde más sufrimiento de parto existe, y las tribus alejadas de ese pensamiento no conocen el dolor del parto. Explica a su vez como las contracciones han cambiado de manera histórica con relación a la sociedad, cosas que yo ignoraba y que esperaba poner en practica.
Mi trabajo de parto estuvo lleno de ansiedad, amor, cariño y solidaridad. Nadie desconfió de mi ni un momento. Cuando no podía dilatar, mi partera me recomendó dejar de tratar de controlar la situación y fluir, dejar que las cosas sucedieran y poco a poco lo logramos. Mi mamá, mi papá, mi pareja, mi partera, mi hijo y yo fuimos un equipo para lograr ese parto tan anhelado.

Cuando fui a revisión con mi ginecólogo despues de la cuarentena, le contamos como habia sido el parto y todas las emociones que vivimos. Él nos dijo que las mujeres de ahora son muy cobardes y los primeros 4cm de dilatación son críticos, se le debe apoyar a la parturienta de manera integral y no forzar una cesárea. Seguramente si yo hubiera estado pariendo en un hospital mexicano me hubieran realizado cesárea, dudo mucho que hubiera tenido acompañamiento emocional o que mi pareja y mis papás hubieran podido estar conmigo todo el tiempo. Los profesionales de la salud deberían conocer no solo los aspectos biológicos de un parto, sino los emocionales y sociales tambien para poder brindar atención de calidad, sin violencia.


El parto es algo personal que debe de ser tal y como nosotras lo queremos, no debe de tratarse como un padecimiento o algo de cuidado especial. Las mujeres debemos hacer valer nuestros derechos y para eso necesitamos conocerlos y exigir que se nos trate debidamente. Una cesárea debe ser un ultimo recurso, no un capricho egolatra de un medico avaro. Las mujeres debemos ser conscientes de nuestros cuerpos y no intimidarnos por nadie, buscar segundas, terceras y hasta cuartas opiniones si lo que nos dicen no nos convence. No deberíamos temerle al parto, al contrario, deberíamos de verlo como una oportunidad de crecimiento y desarrollo personal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.