domingo, 5 de abril de 2015

Porque estoy en contra de las cesáreas innecesarias... Parte 1

Comencemos por definir que es una cesárea y un parto vaginal; la cesárea es un tipo de parto en el cual se practica una incisión quirúrgica en el abdomen y el útero de la madre para extraer uno o más bebés. El parto vaginal es aquel que sucede de manera natural con la asistencia de poca o ninguna tecnología y sin la ayuda de fármacos. Analicemos las palabras resaltadas, una cesárea es una extracción y un parto vaginal es lo natural, por lo tanto lo normal.
Una cesárea innecesaria es aquella que se pudo evitar con la preparación y trato adecuados. Los seres humanos no solo somos cuestiones físicas, somos seres biopsicosociales por lo cual todas nuestras esferas están relacionadas. Lo emocional, social, cultural y físico está relacionado, es por eso que el parto debe ser tratado en estas áreas y no solo de forma física y médica. La cesárea no debe ser una elección sino una medida de emergencia.
Cuando publico acerca de las cesáreas innecesarias parece que la mayoría de las mujeres que han pasado por esto se sienten atacadas, ese no es el punto. El objetivo es empoderarnos de nuestros cuerpos y hacer valer nuestros derechos como mujeres, como mamás y protagonistas de nuestros partos.
Como feminista reconozco que cada mujer es libre de escoger y hacer con su cuerpo lo que mejor le convenga, pero como ecofeminista sé muy bien que la industria médica y farmacéutica es un campo más plagado de patriarcado, que domina y somete el cuerpo de las mujeres. Sabiendo esto ¿es entonces la cesárea una opción libre? ¿A cuántas mujeres han engañado con diagnósticos falsos, mala praxis, desconocimiento, negligencia? ¿Cuántas mujeres han sido obligadas a extraer/extirpar a sus hijxs de sus cuerpos?
Como seres humanos nuestros cuerpos están diseñados para funciones específicas, si una mujer decide ser mamá debe estar segura de que puede parir de forma natural y sin complicaciones, ¿pero es esto una realidad? Las películas, las caricaturas y medios de comunicación en general nos pintan el parto vaginal como algo doloroso, una tortura tal que muchas mujeres eligen voluntariamente que se les practique una cesárea para evitar el “dolor” (favor de leer "Cuerpo de mujer sabiduría de mujer" y "Parir con placer", lo cual en lo personal me parece una cobardía; un parto sin dolor y orgasmico es posible.

“Tus contracciones no pueden ser más fuertes que tu porque son tu”, al elegir las cesáreas estamos eligiendo escapar de nosotras mismas, huir de enfrentarnos cara a cara con nuestros miedos, nuestras debilidades, pero también con nuestras fortalezas, nuestra naturaleza y sabiduría. Estamos hechas para parir, nuestro cuerpo puede hacerlo y podemos soportarlo. El ciclo de la vida y el proceso del parto es tan increíble que días después del parto olvidas algunos detalles para protegerte emocionalmente. ¿Por qué querer ser débiles? ¿Acaso nos hemos creído la idea de que somos menos? La cesárea no es una opción por el mero placer, la recuperación es dura, sin mencionar los riesgos que se corren; los cuales NO se comparan al de un parto vaginal, normal. Este debate no es por la estética de una cicatriz ni quien es mejor mamá justificándolo en la forma en que pario; es por el empoderamiento de nuestros cuerpos y de la información que se nos brinda, por la manera en que vivimos social, emocional, política y culturalmente.

Cuando una mujer está embarazada la pregunta común es “¿cuándo te alivias?”, ¿acaso el embarazo es una enfermedad? Desde las palabras que usamos estamos poniendo una carga  muy importante a nuestra vida y nuestras acciones. Si tratamos el embarazo y el parto como una enfermedad, estamos condenando nuestras vivencias y procesos a ser tratados como algo artificial, que se debe curar, extirpar y sobrecuidar.

En México la realización de cesáreas supera el 60%, somos el país donde se practican más cesáreas a nivel mundial y el país donde menos mujeres amamantan en Latinoamérica, ¿será eso una casualidad o simplemente un reflejo de la pésima praxis médica y falta de ética? ¿Habrá conexión entre el índice de cesáreas y la baja lactancia?

La cesárea es una forma de parir no hay duda de eso, pero esta debe ser la última medida a tomar. Muchas mujeres desconocen su cuerpo y sus procesos, a esto sumémosle que el personal médico en las instituciones públicas trabaja largas horas sin descanso o sin ninguna vocación y muchísima falta de tacto para tratar con pacientes. Una mujer en trabajo de parto puede ser muy sensible, es un momento importante que marca no solo nuestra vida consciente sino que nos atraviesa hasta formas inconscientes que no somos capaces de explicar, las hormonas juegan un trabajo muy importante en este proceso pues son las que se encargan de todo. Aun así el ambiente es algo que debe considerarse, una mala mirada, una grosería o un mal trato puede ocasionar que una mujer no dilate.
Siguiendo con las cuestiones emocionales, también es común que se practiquen cesáreas por temor a superar la fecha probable de parto. Este temor infundado no solo en que el bebé pueda tragar meconio sino también en separar a mamá y bebé antes de tiempo. Todo embarazo tiene un proceso, el cual enfrenta a la mujer con sus propios limites, carencias emocionales, fortalezas... Es entonces el parto la culminación de esa transformación, y al igual que dilatar; el tiempo y momento de nacimiento está relacionado en como nos enfrentamos a la vida. ¿Eres de las personas que controla todo, que no sabe relajarse, hay algo sin resolver antes que nazca tu bebé? Entonces puede que tu caso sea o haya sido parir después de las 40 semanas o un parto largo que terminó en cesárea. Nuestra situación emocional influye en nuestra forma de parir, lo que no hemos resuelto surge en ese momento. Elegir la cesárea antes de tiempo es apresurar a tu hijx, no darle tiempo a completar su formación y nacimiento; pero si la situación es que no llega el trabajo de parto, está retenido a tu hijx y debemos recordar que no somos sus dueñas, solo somos el medio para que se creen.

La excusa más simple para realizar una cesárea es que la mujer no dilate, como psicóloga (y mamá que leyó todos los libros sobre parto y embarazo que se le cruzaron) entiendo que la dilatación tiene mucha relación con nuestras emociones, en cómo vivimos nuestra vida: si somos de las personas que retinen o que fluyen. Muchas mujeres no tienen acompañamiento emocional durante su trabajo de parto, los “profesionales de la salud” tratan el parto como si ellxs fueran las estrellas del show; no hay palabras de aliento, motivación, confianza en la mujer, confianza en el cuerpo y que el parto es un proceso; al contrario hay violencia física y verbal, presión y apuro. Sí todas las mujeres tuviéramos acompañamiento emocional y amoroso, seguramente la tasa de cesáreas bajaría indudablemente.
Otra excusa común es que el/la bebé tenga el cordón umbilical en el cuello… a menos de que exista sufrimiento fetal, un parto vaginal es posible y ningún médico debería asustar a su paciente con tal pretexto.

Sí tu bebé viene de nalgas tampoco es una excusa para programar una cesárea, es posible realizar una maniobra que se llama versión cefálica externa, la cual consiste en rotar al bebé dentro del vientre. Todos los obstetras deberían saber esta maniobra, sin embargo muchos desconocen esta información y a su bolsillo van unos cuantos miles de pesos.


Sin duda hay razones de salud extremas para practicar cesáreas y salvan vidas, la pregunta es ¿se pudieron haber evitado? Tal vez con un profesional de salud realmente éticx, estudiadx, preparadx, humanx. No olvidemos que comenzar un parto de manera artificial eleva las posibilidades de que esté termine en cesárea. Parir acotadas no es natural, complica las contracciones, el estar consciente de nuestros cuerpos, es mas cansado y se ha usado para comodidad de lxs doctorxs no para nuestro bienestar. Debemos empoderarnos y exigir nuestros derechos.